Mis sentimientos se contradicen (y mi lengua se traba) al hablar de Jean-Baptiste-Pierre-Antoine de Monet, Caballero de Lamarck, más conocido como Jean-Baptiste de Lamarck (1744-1829). Este noble naturista francés (no es que fuera por ahí desnudo… bueno, no lo sé), pese a ser quién acuñó el término “biología” y quién creo la paleontología de los invertebrados ha pasado a la historia por una curiosa razón. No obstante, para explicarla hemos de irnos al año 2000, mucho después de que este hombre muriera y mucho después de haber pasado a la historia.
En este año yo cursaba 4º de ESO y, como es normal en este nivel, di la teoría de la evolución. En este tema estudié la teoría de la selección natural de Darwin como el modelo evolutivo correcto, sin embargo, también estudiamos otra teoría, basada en que la función crea al órgano, postulada por Jean-Baptiste de Lamarck.
Es ahora, estando a punto de concluir mis años como estudiante, cuando me doy cuenta de que este noble francés ha sido el único autor, de todos los autores que he leido desde que comencé mis estudios hasta ahora, (cuando estoy a punto de concluir mi segunda carrera universitaria), que ha pasado a la historia académica por estar equivocado ¿Qué se estudia de Lamarck si no? Estudiamos su modelo evolutivo como un modelo erróneo (no obsoleto, ya que ambos autores fueron coetáneos). Eso es lo que le hace especial y gracias a ello todos le conocemos ¿Quién es Lamarck? Quien se equivocó.
Por cierto, sus teorías vuelven a estar de moda, ya que ahora se empieza a pensar que quizás la carga genética que se hereda no es arbitraria, sino que influye el modo de vida del progenitor. De esta manera, puede que al final nuestros actos determinen qué parte de nosotros heredaran nuestros hijos. Interesante ¿Verdad?
¡El fantasma de Lamarck volverá para atormentarnos
hasta que le devolvamos su gloria!